En el año de 1993 termine la carrera de Contaduría ejerciéndola durante algunos años en despachos contables y en empresas privadas. Con el paso del tiempo me casé con una persona que también es contador, pero cuando nacieron los dos hijos que tengo actualmente inicio mi dilema. La profesión de contaduría me absorbía demasiado tiempo (casi todo el día) y ya no lo tenía, así que decidí dar clases pensando que ello no me quitaría mucho tiempo, de manera que solicite una oportunidad para dar clases de contabilidad en un Conalep, considerando que me gustaba y que creía que podía hacerlo.
Ahora, al estar ejerciendo la docencia pienso que la elección y decisión que tome hace aproximadamente 6 años me absorbe mucho más tiempo del que pensé, pero lo disfruto porque no sólo veo a mis hijos crecer sino que también estoy contribuyendo en la educación de muchos jóvenes, por lo que me siento feliz y realizada al combinar mi profesión con la enseñanza aunque siempre me he dado cuenta la falta de formación pedagógica para realizar mi labor de manera completa.
El ser profesora de educación media superior ha significado para mi un reto desde que inicie porque recuerdo la primera semana de clases ante 40 alumnos con 3 o 4 horas frente a ellos, me sentía impotente y sin herramientas. Los primeros días quería renunciar, pensaba que la docencia no era para mí, pero era un desafío que podía superar o dejarme derrotar. El preparar una clase fue sumamente difícil en un inicio pero creo que eso me orillo a buscar a través de la observación entre mis compañeros nuevas formas (empíricas) ya que siempre he tenido como objetivo enseñarles, no aburrirlos y sobre todo que aprendan.
La satisfacción que me ha dejado la docencia es ver a los alumnos terminando su educación media superior con rostros de alegría y palabras de agradecimiento; y sobretodo cuando algunos de mis ex alumnos regresan a saludarme y a comentar que están en la universidad reconociendo de esta manera la labor realizada. Es gratificante cuando ellos mismos me dicen que les gusta la forma en que les imparto una clase, cuando me dicen que no me vaya o cuando se escucha entre sus comentarios que el tiempo se pasó muy rápido y que ni cuenta se dieron, etc. Me encanta ser profesora.
Considero que hay un área que no ha sido reconocida por nuestras autoridades en los planteles y es en la parte económica porque el trabajo docente no sólo es en el aula sino también fuera de ella, debido al tiempo que se invierte en prepararla, en evaluar y en el aspecto referente al interés que se tiene con los alumno al preocuparnos por su educación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Abigail:
ResponderEliminarNuevamente al igual que otros compañeros coincido contigo, ya que me inicié en la docencia después de 11 años de ejercer mi profesión (Cirujano Dentista), actualmente la compagino con la docencia y aunque algunas veces me siento desfallecer, las pilas se me recargan cuando un alumno que con anterioridad me dice que mi materia no le gusta porque jamás le ha entendido, me dice después del primer parcial: gracias a usted me gusta ahora la Biología, esto me sucedió hace dos semanas y quise compartirlo contigo.
Felicidades por tu blog
Manuel
Abigail haces una buena descripción de tú trayectoria, se parece mucho a mis inicios, también yo no me arrepientos de haber cambiado mi profesión por esta el ser "profesora", cuando veo a mis exalumnos convertidos en profesionistas, incluso colegas me siento satisfecta de mi labor.
ResponderEliminar